miércoles, 9 de julio de 2014

Sin identidad



Sin identidad, titulada inicialmente Robada, es una serie realizada por Diagonal TV y emitida por Antena 3, con guión de Sergi Belbel, Cristina Clemente y Jordi Vallejo, a los que se suma Manuel Ríos como coordinador a partir del capítulo 6 y Mónica Martin-Grande, Victoria Dal Vera y Ramón Tarrés como guionistas, y dirección de Joan Noguera, Kiko Ruíz Claverol y Jorge Torregrossa. La primera temporada, que es la que se analiza en la presente crítica, consta de 9 episodios de 90 minutos cada uno.


El argumento de la serie gira alrededor de la historia de María Fuentes, una joven abogada madrileña de clase alta, con un gran corazón que la lleva a trabajar de voluntaria en un centro de discapacitados y que un día, gracias a unas pruebas rutinarias, descubre que es adoptada, y no solo eso, también que es una niña robada. Tirando del hilo acaba desvelando una compleja trama de niños robados que acaba encerrada en un cárcel china de la que escapa 12 años después, en 2013. Vuelve a Madrid con el nombre de Mercedes Dantés dispuesta a vengarse de aquellos que provocaron su cautiverio...


Y de nuevo, me toca criticar una serie de televisión. Sin identidad mezcla un tema de actualidad, los niños robados, con la historia de El conde de Montecristo y, según referencias ya que no la he visto, de la serie Revenge. Los paralelismos con la citada obra de Dumas son evidentes, no solo en la ya comentada fuga sino en el nombre de su protagonista, Mercedes Dantés, que es como habría acabado llamándose la protagonista del libro si se hubiera casado con Edmundo, pero no vamos a divagar. Tras Gran Hotel pensé que no se podría subir el listón... hasta que vi El príncipe, y tras El príncipe pensé que no se podía subir el listón... hasta el martes siguiente en que empezó Sin identidad.


Gran parte del mérito de la serie lo tiene su realización técnica, pues Sin identidad no tiene plató, está grabada al 100% en escenarios naturales. Esto da a la serie una verosimilitud pocas veces vista, aunque a costa de tener que utilizar muchos más recursos de lo habitual. Aquí tengo en único “pero” que puedo poner a Sin identidad: el sonido, que está bastante mal grabado, sobre todo en los primeros capítulos (después lo arreglan, o quizás es que mis oídos ya se han acostumbrado), hay veces que tienes que subir mucho la tele para entender a los personajes, sobre todo a aquellos que hablan rápido como Luisa, el personaje de Lydia Bosch. No obstante, la fotografía, iluminación y puesta en escena son impecables, en este sentido no se le puede achacar ningún defecto, todo está llevado con una absoluta profesionalidad y se nota el esfuerzo por ofrecer al espectador lo mejor del equipo.

La dulce María y la vengativa Mercedes, dos caras de la misma moneda


La serie transcurre en tres épocas: 2001, tiempo en que María descubre toda la trama que rodeó a su adopción, y que es el pilar alrededor del que gira esta primera temporada, se inicia en un día muy significativo, el 11 de septiembre, con el atentado de las Torres Gemelas de fondo, que se desmoronan al mismo tiempo que lo hace la vida de María, 2013, donde Mercedes llevará a cabo su venganza, que se reserva para la segunda temporada, y el nexo entre las dos, el tiempo que María pasa en la cárcel y podemos asistir a su transformación a Mercedes, de niña mimada a mujer fría y vengativa, y que a mi juicio ofrece los mejores momentos de la primera temporada, aunque es la que se abandona antes (algo lógico, por otro lado).


Y ahora, analicemos el trabajo actoral.


Obviamente, tengo que empezar por su protagonista... y me da rabia, porque yo siempre la dejo para el final, como a todo lo bueno, pero ahí va. Megan Montaner interpreta a María/Mercedes, en su segundo papel protagonista en televisión (tras la inolvidable Pepa de El secreto de Puente Viejo), y sin dejarme arrastrar por mi admiración por ella, puedo decir que hace un trabajo digno de loa, cargándose a las espaldas una serie que no es fácil de llevar y desplegando toda la fuerza, brillantez y talento que lleva dentro, igualando e incluso superando en ocasiones a todos sus anteriores papeles. Megan es la elección perfecta para este papel, nadie lo habría podido hacer como ella, ya sea como dulce jovencita o como fría vengadora, ejecuta su papel con una pulcritud y madurez que rayan en lo increíble. Ojalá se llegue algún TP de Oro u otro premio de la televisión, porque realmente se lo merece. Su talento innato sumado a su experiencia en televisión se mezclan en este papel. Megan llora como nadie, sufre como nadie y aquí lo demuestra, quizás por eso mis escenas favoritas son las de la cárcel, es donde más la castigan y por tanto, más puede demostrar lo mucho que vale para los papeles dramáticos. Megan, de verdad, ojalá leas esto, me has vuelto a dejar con la boca abierta, un grandísimo aplauso virtual para ti y me alegra ver que te sigues superando en cada papel que haces.

Uno de mis sueños cumplidos viendo Sin identidad ha sido ver una foto de Megan de peque... ¡qué mona!


Siguiendo con las actrices jóvenes, la réplica de Megan se la da Verónica Sánchez, que interpreta a Amparo, hermana melliza de María, chica que vive en un barrio pobre de Andalucía y ve en María una oportunidad para tener la vida que su ambición siempre ha querido pero su situación no le ha permitido. No conocía a Verónica y la verdad, me ha sorprendido, su construcción de Amparo es tan buena como la que hace Megan con María, una chica ambiciosa en extremo y sin escrúpulos capaz de pisotear a cualquiera con tal de cumplir sus objetivos, aunque hacia el final salga a relucir su lado más humano.


En el lado joven y masculino tenemos, para empezar, al galán de la serie, Juan Prados, abogado que investiga casos de niños robados y es interpretado por Daniel Grao, a quien yo había visto en papeles secundarios como el de nuevo comisario en Águila Roja o de profesor en Tormenta (donde también trabaja Megan, por cierto), y me ha parecido que hace una interpretación algo más que correcta, brillante en ocasiones, aunque entiendo que es un tipo de papel que tampoco da para realizar cosas demasiado pasionales, ya que Juan es ante todo una persona comprometida y ligeramente flemática. No obstante, tiene secuencias extraordinarias que Daniel lleva con total profesionalidad, ningún defecto achacable a un personaje que, seguramente, ganará en la segunda temporada y puede que nos de alguna sorpresa.


Otro personaje masculino joven es Pablo, hacker que ayuda a María en sus investigaciones, interpretado por el actor cómico Eloy Azorín, de quien ya hablé ampliamente en mi crítica de Gran Hotel. Pablo es un personaje un tanto friki (como yo, vaya), poco dado a las relaciones sociales que enseguida traba amistad con la joven abogada. Papel que Eloy mantiene en su línea, dando seriedad cuando hace falta y humor cuando es necesario, aunque dado el argumento general de la serie tampoco es que el humor abunde mucho, pero aún así él intenta dar el toque cómico tanto como puede.


El tercer guaperas de Sin identidad es Bruno, primo de María, personaje ambiguo que se debate entre el bien y el mal. Jeta y pijo redomado, ama a su prima de forma enfermiza pero cuando se da cuenta de lo que realmente pasa intenta ayudarla, para luego volverse contra ella, para luego... en fin, un personaje que es toda una espiral de emociones contrapuestas. Le da vida Miguel Ángel Muñoz, actor que yo conocía de Un paso adelante y a quien, sinceramente, no le tenía en demasiada consideración, me parecía algo mediocre y me mostraba algo escéptico al principio, pero aquí no es que haya evolucionado, es que directamente ha evolucionado y se ha reinventado, sorprendiéndome gratamente. Esto me hace pensar que la calidad de un producto puede tapar el talento de un actor (UPA nunca me pareció una gran serie), así que nada, siempre es agradable redescubrir para bien actores que ya conocías.


Ahora, vamos con los personajes más adultos, y es obligatorio empezar por la gran dama de la serie: Victoria Abril, que interpreta a Fernanda, madre biológica de María y Amparo, una mujer pobre e inculta que ha hecho de todo para sobrevivir, honesta y decente pero consumida por su vida y por el alcohol. De verdad, ojalá esta serie sirva para que Victoria haga más cosas en España, porque es una verdadera pena que una actriz tan talentosa, que además aquí realiza una interpretación digna de loa y sin defecto alguno, esté tan denostada en nuestro país. No voy a abrir un debate sobre el menosprecio del arte y los artistas españoles (algo que, como escritor, vivo cada día), solamente diré de Victoria que su papel me ha recordado un poco al que hizo en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, y que esta mujer es increíble, o mejor dicho, creíble hasta el fin. Victoria es Fernanda y Fernanda es Victoria, no hay más, no hay adjetivos para describirla, es una actriz genial y aquí lo demuestra.

Victoria Abril como Fernanda


La otra dama de la serie es Lydia Bosch, que interpreta a Luisa, madre adoptiva de María y mujer en una posición social privilegiada. La inclusión de estas dos actrices hizo que en mi mente Sin identidad se ganara el apodo de “la serie del Un, Dos, Tres”, ya que las dos fueron azafatas del mencionado concurso. La interpretación de Lydia es muy buena, sobre todo en los capítulos finales, pero para mi gusto es la gran perjudicada de la ya comentada grabación de sonido de la serie, su voz grave y de tono bajo queda muy apagada y a veces no se la entiende. Una pena porque Luisa es un personaje que, aunque no se pueda calificar de “malo”, sí que es ambicioso a más no poder, en la línea de Amparo, y sobre todo muy celoso de su posición social y su poder, y como digo Lydia lo hace estupendamente. Quizás la única “pega” sea que no hay apenas duelo interpretativo con Victoria Abril (así como sí que lo hay, por ejemplo, entre Megan y Verónica), yo personalmente habría aprovechado más la presencia de estas dos actrices de primera, pero obviamente la historia gira alrededor de Mercedes y su venganza y así debe ser.


Siguiendo con los hombres, tenemos a Jordi Rebellon, a quien vi en Hospital central como el doctor Vilches, y con quien me crucé un par de veces por la calle ya que creo que antes vivía por mi barrio. Interpreta a Franciso José, juez padre adoptivo de María. La verdad es que tiene una gran química con Megan, realmente viéndoles uno puede llegar a pensar que son padre e hija, y eso se agradece. Sus escenas juntos son muy buenas, aunque quizás con Lydia Bosch falle algo más, en parte debido a la frialdad que desprende el personaje de Luisa. Me han gustado las dudas que plantea este personaje, al principio no sabes de que pie cojea y no es casi hasta la mitad tirando al final cuando te das cuenta de su auténtica forma de pensar. A ver con que nos sorprenden en la segunda temporada con respecto a Francisco José, puede dar mucho juego.


Y, finalmente, el otro hombre de la serie, Enrique, tío de María, hermano de Luisa y padre de Bruno o lo que es lo mismo, Tito Valverde. Poca presentación necesita este veterano actor, versátil tanto en la comedia como en el drama, y que aquí pasa de personaje sin apenas importancia en la trama a pieza clave de la misma. Valverde compone un hombre de dinero pero basto, dando a entender que proviene de una familia pobre y se ha hecho a sí mismo, y también que no se detiene ante nada, tiene varios momentos estelares de muy buena factura que no voy a revelar, pero especialmente algunas escenas con Victoria son para quedarse boquiabierto. Da perfectamente la réplica a cualquiera de los otros actores y está genial en su papel, que seguro, segurísimo, va a ganar y va a dar mucho de sí en la segunda temporada.

El reparto al completo



Y ahora, analizaré algunos secundarios, de forma algo más breve, espero que si alguno me lea no se enfade por dedicarle menos espacio, pero la crítica manda.


Elvira Mínguez como Sor Antonia, dirigente del orfanato donde se venden los niños ilegalmente, se ve desde el principio que es malvada. Muy meritoria en los primeros capítulos, lleva gran parte de la trama de estos, aunque más tarde es desplazada por otros personajes.


Antonio Hortelano como Curro, novio de Amparo, si esta es una barriobajera con ambición, Curro se lleva la palma, no se detiene ante nada con tal de conseguir sus objetivos, un sicario en toda regla que se contiene al principio y se desencadena al final.


Cristina de Inza como Eugenia, esposa de Enrique, mujer de gran moralidad que se siente algo incómoda en medio de una familia de secretos y mentiras, y que en alguna ocasión llega a sorprender, con dos o tres escenas de gran calidad.


Luis Mottola como Roberto, amigo argentino de Bruno y poseedor de su propia historia de niños robados y venganza, yo ya le conocía de El internado. Aquí, además de su talento como actor, demuestra sus grandes cualidades físicas en alguna pelea y escena de acción donde está genial.


Y, finalmente, y lo dejo para el final porque probablemente sea el actor con más mérito, Luismi Astorga como Carlos, hermano con síndrome de Down de Pablo y uno de los chicos del centro al que va María. Me parece muy meritorio que se pongan minusválidos auténticos, y no actores interpretando a discapacitados, en producciones. ¿Por qué no? Si Luismi puede aprenderse los diálogos y se puede trabajar con él, no veo nada negativo en ello, más cuando encima su personaje es tocayo mío. Así pues, Luismi me parece todo un ejemplo, y ojalá se rompa una lanza en favor de este colectivo.

Sin duda, el actor más entrañable de la serie

Y eso es todo, una serie que empieza muy bien y, esperemos, no se tuerza ni se alargue en exceso por imposiciones de la cadena. Esperando con ansia la segunda temporada, mi puntuación general para la primera es de 8, puntos positivos para casi todo, actores de diez encabezados por la mejor actriz de su generación, dirección y guión impecables, con el ya comentado “pero” de la grabación de sonido en los primeros capítulos. ¿Logrará Mercedes Dantés culminar su venganza? Lo veremos en... SIN IDENTIDAD.

EDITADO EL 5/9/2014: Megan Montaner ha recibido el premio "Una revelación con identidad" en el FesTVal celebrado en Vitoria debido a su papel de María Fuentes/Mercedes Dantés. Fotos cortesía del Twitter oficial de FesTVal y de la página Megan Montaner CDF y Megan Montaner Site.

Megan posando en el festival


Con el premio en la mano. ¡Felicidades, guapísima!

En una de sus divertidas poses. ¡Te queremos!

Vídeo de Megan recibiendo el premio. Cortesía de la cuenta de Youtube de Toñi O AMariavk: